Capítulo 34: Vestida con elegancia para ir a la guerra
La noche fue una larga agonía. La imagen de la foto, el rostro sonriente de Lionel Van Holt junto a la misteriosa Eleanor, se repetía tras los párpados de Ariadne cada vez que cerraba los ojos. No era un sueño; era una pesadilla con los ojos abiertos.
Freddie no solo la había empujado al abismo, le había puesto una daga en la mano y le señalaba hacia dónde clavarla. "Tal vez puedas negociar tu libertad."
Las palabras resonaban como un canto