Capítulo 145: Respuestas que duelen
La puerta se cerró tras Evelyn y el silencio volvió a instalarse en la habitación, acompañado del pitido incesante de la máquina. Ariadne se quedó mirando el techo, sintiendo el peso de todo lo que había pasado, de todo lo que había dicho. Su mano no se apartaba de su vientre.
Minutos después, la puerta se abrió de nuevo.
Evelyn entró con paso rápido. Su rostro estaba serio, pero no alarmado. Se sentó en la silla junto a la cama y tomó la mano de Ariadne.
—Ha