Capítulo 140: Una charla a medianoche
Ariadne no podía dormir.
Llevaba más de una hora dando vueltas en la cama, mirando el techo, escuchando el zumbido del aire acondicionado. La excursión la había dejado cansada, pero no lo suficiente como para perder el sentido. Se incorporó, encendió la lámpara de la mesita y sus ojos cayeron sobre la chaqueta de Sebastián, todavía doblada en la silla.
Mañana, pensó. Se la devolvería mañana.
Pero algo la empujó a levantarse. Se puso unos shorts y una blusa