Capítulo 117: Sin pretextos
El timbre de la entrada principal sonó cerca del mediodía. Ariadne estaba sentada en la cama, el teléfono recién cargado todavía en la mano, cuando escuchó la voz de Evelyn filtrándose desde la sala. La señora Gil debía haberle abierto la puerta, porque los pasos de la mujer ya recorrían el pasillo con esa energía que la caracterizaba.
Ariadne guardó el teléfono en el bolsillo de sus jeans con un movimiento rápido. Había alcanzado a llamar al hospital esa mañana. Su