Capítulo 17
Ariadna abre los ojos, incrédula por lo que acaba de escuchar. Bruno ni siquiera es capaz de sostenerle la mirada.
—Ella está marcada por el desterrado Nicolás.
—Es indigna.
—No sería una buena Luna.
Las voces de los lobos susurran a su alrededor, señalándola. Ariadna siente un nudo en el pecho mientras sus palabras la hieren como cuchillos.
—Repítelo mirándome a los ojos —le exige a Bruno, firme.
—Estás marcada por mi enemigo. No puedes ser una Luna de confianza —repite Bru