Capítulo 16
—¡Ella es mi esposa! ¡Sigue siendo mi Luna! —La voz de Bruno retumba en la habitación como un trueno feroz, cargado de determinación.
Los ancianos agachan la cabeza, respetuosos ante la autoridad que emana de él. Reconocen el imponente carácter del Alfa y asienten en silencio.
—La ceremonia de nombramiento se realiza mañana, coincidiendo con la luna llena —declara uno de ellos, solemne.
Bruno permanece congelado. Sus manos tiemblan mientras intenta asimilar todo lo que ocurre.