—Ok, ok, sin violencia —dijo levantando las manos en señal de rendición—. No es un juego, pero sí una lección para alguien que no deja de insistir y que tampoco escucha un "no" por respuesta.
—No te entiendo, explícate —pidió Morgan, frunciendo el ceño y cruzando las piernas en el sillón.
—Tú sabes que ella jamás me ha interesado. Pero ni ella, ni mi hermana escuchan a nadie. Lili se atrevió a insinuar delante de Scott y Hamilton que éramos una pareja comprometida -. Morgan abrió los ojos, incré