En la mansión de Lucien Black, se encontraba el pequeño Lucien, en su habitación jugando con bigotes, le había pedido a su padre que le compraran una bola de estambre
— Bigotes, ¿por qué tu no haces nada más que jugar con el estambre? deberías aprender más trucos y no pasártela holgazaneando, creo que debí pedir que me cambiarán el gato, tu eres muy perezoso —murmuraba inconforme el niño
Mientras tanto en la oficina, el CEO y su asistente seguían con su interesante conversación
— ¡¿Que quieres