PUNTO DE VISTA DE EMBER
—Knox. —Lo agarro de la muñeca y tiro de él con todas mis fuerzas—. Knox, no.
Está temblando bajo mi agarre, vibrando con una rabia apenas contenida, sus ojos dorados fijos en Harrison con intención asesina.
Harrison ni se inmuta. Se queda sentado, copa de vino en mano, observando cómo el Rey Licántropo le gruñe como si estuviera presenciando algo ligeramente divertido.
Indiferente. Impasible. Como si no le importara si Knox lo destrozara aquí mismo, en este comedor.
—Si