PUNTO DE VISTA DE EMBER
Knox no espera a que yo responda.
Sus labios se estrellan contra los míos de nuevo con una ferocidad que me roba el aliento, sus manos se aferran a la tela de su camisa —lo único que llevo puesto— y me arrastran con tanta fuerza contra su cuerpo que puedo sentir cada músculo, cada línea de tensión, cada centímetro de la erección que ya se marca a través de sus pantalones.
Me besa como si lo hubiera estado deseando con todas sus fuerzas, como si todas esas horas de conten