PUNTO DE VISTA DE KNOX
El médico da de alta a Ember en menos de una hora.
La llevo yo mismo de vuelta al ático, no porque no pueda caminar, sino porque necesito sentir su peso en mis brazos, necesito la confirmación de que está firme, que respira y que está a salvo.
Ella no protesta. Simplemente apoya la cabeza en mi pecho y me deja llevarla a casa.
Cuando llegamos al ático, son casi las dos de la mañana. Ember se quita los tacones en cuanto entramos y se desploma en el sofá, todavía con ese pr