Mundo ficciónIniciar sesiónAcababa de llegar al hospital, en taxi, tras recorrer cada rincón de este, encontré a Diego, Marina, Mario, Annie y el señor Gil con el rostro desencajado, en la sala de la UCI mientras Annie fijaba su vista en mí, y sus lágrimas salían.
Negué con la cabeza, incapaz de creer que aquello fuese cierto, pero al mirar al rostro del resto de los presentes lo comprendí.







