Un toque de celos.
Es difícil dormir sabiendo que tienes que enfrentar una mentira delante de personas que no conoces, y más aún si no tienes idea del idioma.
Mi reloj marca las cinco de la mañana y, a pesar de que los horarios entre Chile y Francia son distintos, he sabido adaptarme, aunque admito que el grado de estrés es demasiado alto como para poder dormir.
Me siento en la cama mirando hacia un punto fijo. Hace mucho tiempo que no pensaba con la cabeza; últimamente he dejado que mi corazón decida las cosas m