Y, aun así.
Bostezo, me estiro y dejo escapar otro bostezo antes de encogerme sobre mí misma. Me muevo buscando una posición más cómoda, pero choco con algo. Aún medio dormida, tanteo con las manos hasta dar con una superficie firme.
¿El sofá?
Abro los ojos de golpe.
La oficina.
Me incorporo de inmediato, todavía desorientada... y entonces lo veo.
Dominic está de pie, a pocos pasos, observándome con absoluta calma.
—Despertó la bella durmiente.
Su voz termina de ubicarme.
Parpadeo varias veces, intentando