Mensajes que queman.
Mi celular vibra como loco; ese movimiento cosquilloso me pone nerviosa. Debe ser una enfermedad esto de impacientarse al saber que alguien te habla y querer ver de qué se trata; en este caso, mi enfermedad lleva el nombre de Carlos.
Veo cómo Mariona, inquieta, empieza a guardar algunas prendas en los cajones del clóset. Tati le habla, recriminándole lo mal que ha tratado a Corina, mientras yo, como loca, solo quiero ver las notificaciones.
Le hago un gesto a Tati para que sepa que voy a ver si