Emma
Luego del abrazo con mi jefe y la reunión para dar el reporte mensual, salí de la oficina dispuesta a hablar con Oliver y averiguar todo lo que podía sobre su día.
Pero apenas pisé el estacionamiento mi teléfono sonó, observé el número que aparecía en la pantalla y sonreí porque sabía que era mi madre.
— Mamá ¿Cómo la estas pasando? —sonreí.
— Emma
— ¿Tía Laura? —respondí, con una mezcla de ansiedad y preocupación en la voz.
— Emma… cariño… —su voz salió suave, pero tensa, como si estuvier