Especial Oliver
Durante todo el camino observé a cada hombre con el que nos cruzamos. Varios de ellos la veían como un pedazo de carne, otros no, y eran súper respetuosos, pero llevaban anillos o se notaba a la legua que no estaban interesados en mujeres. Lo peor de todo es que ni me registraban. Subimos hasta el último piso, y mi mamá temblaba literalmente, lo que me hizo pensar que su jefe era un canalla y debería ponerlo en su lugar. Estaba a punto de preguntarle cuando alguien habló.
— Seño