Cap. 32
—Un poco. — Respondió, enfatizando su estado con los dedos. Violette contuvo una carcajada, era divertido ver al inmaculado y siempre perfecto Lemaire Edmond en tal estado. Dos personas arribaron a la mesa, inmediatamente, ambos se pusieron de pie.
—Edmond, que gusto verte. — Dijo el hombre regordete, estrechando su mano con la del aludido. A su lado se encontraba una exuberante mujer visiblemente más joven, la chica se aferraba al brazo de su acompañante, sonriéndole descaradamente al pelinegr