Cap. 31
—Yo Gerard, te acepto a ti Isela, como mi compañera, mi esposa. Prometo cuidar de ti, honrarte. Prometo estar ahí para ti y resguardar tu amor como el regalo más precioso en mi vida. Siempre estaré contigo en los momentos de tristeza y alegría. — Respondió el aludido con voz fuerte. En primera fila, Miranda secaba algunas lágrimas que no demoraron en desbordarse por la emoción. —
De la misma manera en que se dirigió a Gerard, las mismas palabras fueron recitadas para la novia. Ella, sonrió, asi