Cap. 115
Inmerso en el paisaje inteligible desde su asiento, Edmond Lemaire se encontraba a bordo de un Boeing 747. El gigantesco avión había comenzado su descenso, arrancando un suspiro de alivio de lo más profundo del pecho de aquel estoico hombre, atravesaron los densos nubarrones, disponiéndose a aterrizar en el aeropuerto de Paris.
La mirada desentendida del hombre atrapaba atenta la melancólica en tonos grises y blancos, simulaba una escena extraída de alguna película de antaño. Tras completarse e