Elena se tapó la boca, sorprendida de que Diana lo hubiera pateado, y enseguida le hizo una seña con la mirada.
—Es Jerrold. Ayúdalo a levantarse.
Diana miró a Elena y después al hombre en el piso.
—¿Lo conoces?
—Es amigo de Adrián.
Al escucharlo, su expresión se volvió todavía más fría.
—Ah, un amigo. Pensé que era un ladrón, escondido afuera para escuchar a los demás.
Sus palabras estaban llenas de intención.
Desde lo ocurrido con Elena, Diana se había vuelto muy sensible a todo lo que pasaba