Adrián estaba por llegar a la empresa cuando recibió una llamada de Hugo.
Le dijo que ese día daban de alta a Juan y le pidió que fuera a recogerlo.
No tuvo más remedio que dar la vuelta hacia el hospital.
En el cuarto, casi todo estaba empacado.
Cuando entró, Juan conversaba con Santina.
Al verlo, Juan sonrió.
—¿Y tú por qué te tomaste la molestia de venir en persona?
Adrián respondió con cortesía:
—Era lo menos que podía hacer.
Santina dejó lo que tenía en las manos y se acercó.
—Aquí nos es