El carro se detuvo frente a la entrada del hospital. Julio le recordó en voz baja:
—Señorita Santina, llegamos.
Santina volvió en sí y, tras darle las gracias, abrió la puerta para bajar del carro.
Adrián nunca había mostrado el menor interés por esa clase de eventos. ¿Qué relación podía tener un grupo financiero con el mundo de la moda?
Un hombre que rara vez dejaba entrever sus emociones había reaccionado así por primera vez frente a ella. Era evidente que aquel asunto le importaba de verdad.