Capítulo 42: Noche de mentiras.
—Toma asiento, Amelia —le pidió la madre de Maximiliano.
La mujer pasó saliva, haciéndolo.
La madre del hombre se había acercado a él y le había dicho que tenía un asunto demasiado serio que hablar con él. Había sido incluso preocupante su rostro, cosa que había incitado a Amelia a pararse pronto de su asiento, a dejar a Dylan con unos niños y a ir con ella.
—¿De qué quiere hablar conmigo, señora?
La mujer ruidosa y extrovertida que Amelia había conocido al principio, se había esfumado, frente