Capítulo 20: Almuerzo familiar.
Amelia permaneció estática por un par de segundos, no sabiendo exactamente que debía hacer, si soltar al niño o continuar cargándolo entre sus brazos. Eligió que la primera opción era la mejor; no sabía que había en los ojos de Maximiliano, pero no quería que él malinterpretara la situación, aunque por un lado, sabía que no había nada para malinterpretar en la escena de ella cargando a aquel niño y dándole el té que con tanto esfuerzo había preparado.
—Lo siento —se disculpó, intentando dejar a