Capítulo 19: Un té.
Maximiliano no era un hombre demasiado supersticioso, pero al llegar a la casa, pudo sentir una energía de preocupación, pesada; el silencio absoluto, engrosó aquellos pensamientos, ¿no se suponía que debían de estar almorzando? Miró hacia todas las direcciones, intentando dar con su abuelo, pero aquello no ocurrió, pues el hombre se encontraba en ningún lado, tampoco su madre, pero eso no significaba que no se encontrara en la casa y que en cualquier momento pudiese aparecer, por tal razón, le