Después de colgar el teléfono, Fabiola fue a la estación de policía a recuperar su computadora.
—La computadora está completamente destruida —dijo el oficial de policía. —Me temo que es irreparable.
Fabiola frunció el ceño.
Quedaba menos de una semana para la fecha límite del concurso y, aunque redibujara, no llegaría a tiempo.
Después de pensarlo, Fabiola decidió hacer un viaje a la tienda de reparación de computadoras en el centro de la ciudad.
Al llegar a la tienda, el empleado echó un vistaz