Cuando Nina llegó al piso donde vivía Fabiola, finalmente entendió que el ruido anterior había sido causado por Benedicto,
Había roto una puerta... con sus propias manos.
Sorprendida, observó a Benedicto dirigiéndose hacia el dormitorio.
Levantó la mano y golpeó la puerta del dormitorio, llamando: —¡Cariño!
El tono de su voz, mezcla de súplica y sumisión, era totalmente diferente al Benedicto que Nina conocía habitualmente.
Justo entonces, desde el interior de la habitación se escuchó la voz tem