Nina miró la pantalla que acababa de encender, mostrando a Fabiola como fondo de pantalla.
No pudo evitar sentir en su corazón que amar a alguien realmente es algo que no se puede ocultar, ya que se refleja en los pequeños detalles.
—Cuñado, ¿por qué sigues mirando el teléfono? ¿Hay algún problema?
Benedicto se levantó y dijo: —Ya ha pasado casi una hora.
—¿Qué?
—A esta hora, ella ya habría regresado.
Nina siguió su mirada hacia la puerta, entendiendo de lo que hablaba y se rió: —Cuñado, estás d