Desde pequeño, Alejandro, que siempre había estado un poco detrás en todo, vio por primera vez a Benedicto perder y casi no pudo contener su alegría.
—Voy a llamarlos —dijo Alejandro, y fue a buscar a Fabiola y Patricia.
Benedicto conocía bien a Alejandro, sabía que incluso si no despertaba, Alejandro no le contaría a Fabiola las cosas que había hecho.
Teniendo en cuenta que estaba en una situación peor que él, Benedicto no desmontó el acto de Alejandro. Cuando Fabiola y Patricia entraron, él mu