Fabiola levantó una ceja, sonrió y dijo: —¿El doctor Torres y Benedicto acaban de conocerse, verdad?
Alejandro se quedó sin palabras.
Y Benedicto también no sabía qué decir.
Después de un rato, Alejandro finalmente recuperó su capacidad de hablar: —Lo que quiero decir es... para un hombre, darle una casa a una mujer tiene un significado especial...
—¡Cállate! —Benedicto advirtió con una cara fría.
Alejandro cerró la boca, desanimado.
—No le hagas caso, él siempre habla tonterías en privado.
Fabi