Benedicto se dio cuenta de algo de repente y sonrió: —Hace tiempo fui a Marruecos por trabajo y aprendí algunas frases. Puedo entender lo básico.
Fabiola parpadeó: —Así que esto es una amante atrapando a otra, pero resultó ser la esposa legítima.
—No exactamente —corrigió Benedicto, mirando a las dos mujeres que seguían discutiendo. —Ambas son esposas de ese hombre.
Patricia, al escuchar esto, se volvió y preguntó curiosa: —¿Cómo pueden ser ambas sus esposas? Oh, ya sé, bigamia...
Alejandro se r