—La relación de Emilia con Claudia es demasiado buena, ¿no? Puede visitarla tan rápido.
Fabiola, con los brazos cruzados, observaba con calma a Emilia, rodeada y envidiada por varias hermanas, y soltó una risita.
Al oír esta risa, una de ellas se giró inmediatamente y miró a Fabiola con enojo.
Como un perro leal defendiendo a su dueña.
—¿De qué te ríes? Oh, ya sé, ¿estás celosa de que Emilia pueda visitar Grupo Salinas y tú nunca más podrás pisar Grupo Salinas?
Fabiola casi se ríe a carcajadas.