—Es diferente, hermana —dijo Claudia con una sonrisa. —Es cierto que la familia Salinas ha recibido ayuda de la familia Sánchez para estar donde está hoy, pero eso no contradice que tú no cuides a nuestros padres.
—¿Por qué no debería cuidarlos? Ellos deberían saberlo mejor que nadie —Fabiola miró a Claudia. —Claudia, no creas que no sé que también tienes tu parte en esto. ¿Acabas de salir y ya quieres volver?
El rostro de Claudia cambió de color, pero al final sonrió suavemente: —Hermana, la ju