Capítulo 12
Las palabras "en juego" hicieron que los ojos de Benedicto se enturbiaran.

Un aire frío y asesino se abatió sobre él.

La enfermera recordó repentinamente la escena en la que Benedicto irrumpió por la puerta, y se estremeció de miedo.

Tenía miedo de que su puño la golpeara.

Afortunadamente, Benedicto ya había sacado su teléfono y se había alejado.

—Ordene una transfusión urgente de sangre en el banco de sangre— dijo Benedicto con tono frío mientras apretaba el teléfono.

El asistente al otro lado
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