—Buenos días. — Gemí mientras alguien intentaba despertarme con una voz suave y ronca en mi oído. Estaba tumbada boca abajo en la cama cuando sentí que alguien me frotaba la espalda desnuda. Me revolví y apreté la almohada.
Sé que era Ryan quien me susurraba al oído y estoy demasiado cansada para moverme.
Ryan no me lo puso fácil anoche y ya era de día cuando nos detuvimos.
—Odio despertarla, mi señora, pero tiene una visita abajo.
Mis ojos se abren de golpe mientras intento incorporarme. —¿Una