—No... sigo sin querer a ese tipo para ti—. Papá interrumpió el silencio, esta vez se está frotando el pecho.
—Papá, ¿estás bien? — Le pregunté, sigue frotándose el pecho como si le doliera.
—Nunca estaré bien hasta que vuelvas a casa y continúes con la vida que dejaste antes. No tienes futuro con ese tipo, Natalia. Amplía tu mente. El amor no basta para salvarte en este mundo. ¿Estás segura de que ese hombre tuyo seguirá contigo dentro de unos años? Piensa, Natalia. Eres una mujer inteligente—