TANNER
Había momentos donde recordaba lo que era y me recriminaba por todo el mal que había hecho y por aquel placer momentáneo que me causaba arrebatarle la vida a alguien con mis propias manos. Me juzgaba muy duro a mí mismo, pero en ese entonces matar y sobrevivir era la única vida que conocía. No teníamos más opción que seguir por el camino que mi padre me guio.
Ahora, que he estado en las dos balanzas y sigo creyendo fielmente que debo seguir obrando lo mejor posible, pensar en que esos hi