En algún momento de la noche me detuve a pensar en todo lo que estaba viviendo, en la felicidad y la paz que ahora llenaban mi corazón, en todo lo que tenía en mis manos y no sería capaz de soportar si un día lo llegaba a perder, en el amor que me brindaba el hombre que cada noche dormía aferrado a mí, en la dicha que podía ver en dos de mis hermanos e incluso pensaba en todo lo que nos deparaba el destino.
Me sentía completa, dichosa, que todo había valido la pena y que no me arrepentía de nad