Eloy
Me lancé sobre él una vez más y lo volví a golpear en el rostro, y luego de sonreír me devolvió el acto. Comenzamos un fuerte enfrentamiento que destrozó toda mi habitación, y tras destruir el sótano seguimos en el patio de mi casa, avanzando golpe a golpe hasta llegar a lo profundo del bosque; gracias a esa larga y cansadora pelea, tuve la oportunidad de soltar todo lo que venía guardando durante esas interminables semanas.
Cuando finalmente nos cansamos, nos quedamos recostados sobre una