Mundo ficciónIniciar sesiónLlegué a tiempo para atajarla, vi cómo se encogían sus hombros y abría desmedidamente los ojos. Como si la apagaran por un botón, quedó inerte en mis brazos.
– ¿Qué pasó? –mamá llegó a prisa a gritos.
–La llevaré a la casa.
– ¡No! Recuéstala aquí–me obligó por el brazo y entré con Yvonne sostenida.
– ¿Qu&ea







