Francine estaba sirviendo la cena cuando oyó el sonido metálico de un cubierto cayendo al suelo. Miró en esa dirección y vio a Dorian observándola con calma.
Tomó un tenedor nuevo y lo colocó frente a él, pero al inclinarse para recoger el que había caído, sintió su presencia demasiado cerca, casi sofocante.
—Te espero más tarde para la limpieza pesada en mi habitación —murmuró Dorian, demasiado cerca de su oído, con la voz baja y grave.
Francine se incorporó con tranquilidad, mirándolo fijamen