Pasaron algunos días, y los “buenos días” de Dorian ya no causaban tanto espanto.
Ahora, algunos empleados hasta le devolvían la sonrisa, aunque con cierta desconfianza, como si aquel comportamiento amable tuviera fecha de vencimiento.
Denise, por su parte, observaba todo con la atención de quien ya había visto de todo en esa casa, pero nunca eso.
— Pensar que hubo gente aquí que casi fue despedida… — dijo al pasar junto a Francine, sin mirarla directamente.
Francine suspiró sin levantar la vis