La nieve, que había empezado tímida, ganó fuerza demasiado rápido.
Los copos ya no eran solo un milagro delicado posándose en el cabello; ahora se acumulaban en los hombros, en el abrigo, en el suelo del puente, transformando el paisaje en algo tan hermoso como impracticable.
El viento cortaba.
Malu frotó sus manos enguantadas una contra la otra, riendo.
—Ya está oficialmente demasiado frío para seguir aquí afuera.
Cassio miró alrededor, evaluando el parque que ya empezaba a vaciarse, las luce