El almuerzo en casa de los Diniz tenía todo para ser un campo minado, y Cassio se levantó sabiendo eso.
Se despertó antes de que sonara la alarma, con un leve dolor de cabeza que no tenía nada que ver con el alcohol, sino con la ansiedad de enfrentar un pasado que llevaba años evitando.
Se quedó unos segundos sentado en el borde de la cama, frotándose el rostro.
El almuerzo.
Walter. Bianca. Maya.
Y, en medio de todo eso, la conversación que necesitaba tener… y que sería peor seguir postergando.