España recibió a las dos con sol intenso, olor a calle viva y una prisa bonita de la gente que pasaba.
Francine estaba radiante, embarazada y hambrienta, alimentada por tapas, paellas y elogios de los fotógrafos.
Malu estaba encantada con las calles, las tiendas, la comida… y, aparentemente, con los mensajes de Jonas.
El primero llegó justo cuando el coche de producción se detuvo frente al estudio de fotos.
“Malu, ¿usabas más pimentón o más cúrcuma en el pollo de los jefes? Creo que me pasé.”
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