El salón aún vibraba con los aplausos cuando las luces se encendieron por completo.
Francine parpadeaba rápido, como si intentara confirmar que lo que acababa de vivir no era un sueño: flashes, gritos, periodistas en éxtasis, gente llorando.
Dorian todavía sostenía su mano cuando Chevalier apareció, emocionado, aplaudiendo mientras los acompañaba hacia los bastidores.
—¡Mon Dieu, esto fue histórico! —exclamó el diseñador, con la voz entrecortada y los ojos brillando de emoción.
En cuanto cruzar