30. POR MI CULPA
Christian
—¡Alma, espera! —gritamos Raúl y yo al unísono evitando que diera un paso, todos quedaron sorprendidos y Raúl con un dejo extra de extrañeza, pero me enfoqué en lo más importante.
—Alma, sea lo que sea que haya ocurrido entre ustedes es evidente que no está resuelto, así como tampoco es justo lo que quieren hacer contigo, pero este tampoco es el momento de hacer un escándalo.
—Él tiene razón —intervino Raúl con firmeza. —No dudaría en que quisieras abofetearlos y gritarle sus verda