Dos años después
Alma
—¿¡Qué!? ¿Cómo es posible si ayer confirmé?
—Lo siento, es lo que dice el sistema.
—¡Me importa poco, no perderé mi tiempo por un error de ustedes!
—Bueno… Si lo desea podemos ofrecerle una noche en el mismo hotel y en el transcurso del día le informaremos cuándo sería su vuelo.
—¡Oh! Gracias por su ayuda, menos mal me ofreció otra noche en el hotel —solté sarcástica al borde del colapso. Estaba que lo destrozaba en cualquier segundo. —No quiero otra sorpresa o juro q