31. SI TÚ JUEGAS, YO JUEGO
Alma
Nos fuimos a pie hasta la casa de los Valencia hablando de lo ocurrido en la boda, Cecilia no hacía más que resaltar cuán felices se veían los novios, recordamos también la boda de mi hermano y Mariana y el baile que tuvimos Chris y yo, lo que me tenía avergonzada a más no poder por sus ocurrencias.
—¿Te das cuenta que hablamos de un sacerdote?
—Di lo que quieras, pero las dos sabemos que le tienes bien echado el ojo y la verdad yo también se lo tendría, especialmente al verlo hacer eje